Cuando me quitaron el reservorio: cerrar una etapa

Cuando me quitaron el reservorio: cerrar una etapa

Hoy toca una de esas entradas que se escriben con un nudo en la garganta, pero de los buenos. Me han quitado el reservorio.

Casi no me lo quería quitar

Te lo digo tal cual: iba tan cómoda con él que casi no me lo quería quitar. Me hago analíticas de sangre una o dos veces al año y, con el reservorio, era mucho más fácil. Ya te conté en mi post sobre si duele el reservorio que para mí fue la mejor decisión que tomé con la quimio.

¿Cómo fue la retirada?

Mucho más fácil y más rápida que la colocación. Y el equipo fue muy amable conmigo. Si te lo van a quitar y estás nerviosa, te adelanto que para mí fue un proceso supersencillo.

Herida tras quitar el reservorio, con steri-strips

Cerrar una etapa

Fue un día muy emotivo. Quitarme el reservorio era decir adiós a una etapa de mi vida, la de la quimioterapia. La enfermera me escribió una nota muy bonita y me dieron el reservorio de recuerdo. Lo conservo.

Mi consejo si te lo van a quitar

Es un proceso supersencillo, no le tengas miedo. Y pide quedártelo de recuerdo: a mí me hizo mucha ilusión.

Si todavía lo llevas puesto o estás pensando en ponértelo, tienes toda la información en mi página sobre el reservorio y el PICC.

Esta es mi experiencia, no un consejo médico. Cada persona es distinta: pregunta siempre a tu equipo. Si tienes dudas, escríbeme en los comentarios o en la página de contacto.

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