Dudas sobre el reservorio: lo que me preguntáis y lo que yo viví

Dudas sobre el reservorio: lo que me preguntáis y lo que yo viví

Hace un mes que me quitaron el reservorio (te lo conté en Cuando me quitaron el reservorio: cerrar una etapa). Después de un mes sin él, y como es un tema de dudas que se repite mucho, aquí van las que yo tenía y las que más me preguntáis, con lo que yo viví. Es mi experiencia, no un consejo médico.

¿Qué es un reservorio?

Es un pequeño dispositivo que se coloca bajo la piel, en el pecho, unido a un catéter fino que llega a una vena grande. Por ahí te pasan la quimio y te sacan sangre sin buscar una vena en cada sesión. Es como las cápsulas del café: tiene una membrana por donde se pincha y por ahí entra el líquido.

Reservorio port-a-cath con su catéter, sostenido en la mano
Así es un reservorio con su catéter.

¿Duele ponerlo?

A mí me lo pusieron con anestesia local. El cuello me molestó unos días y luego se me pasó. Si tienes miedo, díselo a tu equipo: te explicarán cómo lo hacen en tu hospital.

¿Duele cuando te pinchan?

A mí no me dolió nada. Una enfermera me dijo «respira hondo que te voy a pinchar en la membrana» y listo. Mucho menos que una vía normal. Lo cuento con detalle en ¿Duele el reservorio? Mi experiencia con el port-a-cath en la quimio.

¿Se nota? ¿Molesta llevarlo?

Se nota un pequeño bulto bajo la piel. Yo lo llevaba en el lado izquierdo, el contrario al pecho operado. Lo único que me molestó fue el cinturón del coche. Con sujetadores normales, sin problema; los de aros no los uso desde la operación.

¿Se puede dormir con él?

Sí. Las tres primeras noches el cuello me tiraba un poco y al cuarto día ya era un amigo. Te lo cuento en Dormir con reservorio: así fueron mis noches.

¿Cuándo se pone y cuánto tiempo se lleva?

A mí me lo pusieron en la tercera sesión, y mi único fallo fue no ponérmelo antes. Cuándo ponerlo y cuánto tiempo llevarlo lo decide tu oncólogo.

¿Cuándo debo avisar a mi equipo?

Si notas enrojecimiento, hinchazón, calor, dolor, supuración o sangrado alrededor del reservorio, o fiebre. También si se te hincha el brazo o el cuello del mismo lado, o tienes dificultad para respirar. Ante cualquier duda, llama a tu hospital.

Y cuando te lo quitan, ¿queda cicatriz?

Queda una cicatriz pequeña. Cuando lo llevas, la marca es igual pero un poco más abultada.

Cicatriz pequeña que queda después de retirar el reservorio
Esta es la foto de la pequeña cicatriz que se queda cuando te lo quitan. Cuando lo llevas es igual pero un poco más abultada.

La retirada fue mucho más fácil y rápida que la colocación. Cómo fue ese día lo cuento en Cuando me quitaron el reservorio: cerrar una etapa.

¿Puedo quedármelo de recuerdo?

Yo lo pedí y me lo dieron. Lo conservo. Si te lo van a quitar, pregunta si en tu hospital es posible: a mí me hizo mucha ilusión.

Lo mejor que me dijeron al salir

Al salir, la enfermera me escribió esta nota, que guardo como un tesoro:

«La fortaleza de una persona se mide en los cm de sonrisa en sus momentos más duros. La tuya es enorme! Sigue así»

En esos días estás cansada, con miedo y con ganas de que todo acabe. Que alguien que te ha visto en tus peores momentos te escriba eso, a mano, me hizo llorar y sonreír a la vez. Las palabras de quien te cuida pesan más de lo que parece. Si trabajas cuidando a pacientes: gracias. Si estás en tratamiento: tu sonrisa cuenta, incluso cuando no te salen muchas.

Si tienes más dudas, escríbeme en los comentarios o en la página de contacto. Tienes más información en mi página sobre el reservorio y el PICC.

Esta es mi experiencia, no un consejo médico. Cada persona es distinta: pregunta siempre a tu equipo.

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